VIAJE POR ESPAÑA

Biblioteca

Teófilo Gautier

Editorial: Mediterráneo. Año 1944

Entre los meses de mayo y octubre de 1840 Theophile Gautier viajó por España junto con su amigo Eugene Piot. Fruto de su aventura, Gautier escribió una serie de artículos periodísticos que envió a París para su publicación. Este libro es una recopilación de aquellos artículos, lo español estaba en auge por entonces, nuestros monumentos, bailes  e idiosincrasia en particular sugerían  exotismos fascinantes.

Increíble el relato de su asistencia a una corrida de toros narrada con todo detalle, las mujeres españolas tan guapísimas con sus abanicos y mantillas, su definición de los diferentes oficios populares por entonces: limpiabotas y  vendedores de agua, el teatro y los actores. El paisaje y paisanaje no dejan de asombrarle. Resultan curiosas sus palabras en cursiva en el libro, intraducibles al francés, como sereno o encierro o frases del tipo, Prohibido hacer aguas bajo pena de multa.

Su mirada sobre nuestro país es auténtica, sin prejuicios, una recopilación histórica tan interesante como genuina en la sabiduría de un escritor culto y respetuoso con las tradiciones. 

“La cornada rompió el vientre del caballo, de tal forma que, las entrañas, saliendo por la herida, colgaban hasta el suelo; yo supuse que el picador tendría que retirarse para ir a buscar otro caballo, pero no hizo nada de eso: se limitó a tocarle la oreja para ver si el golpe era mortal. La herida del caballo, aunque terrible a la vista, era de las que `podían curar, bastaba para ello volverle a meter los intestinos en el vientre y darles dos o tres puntos de sutura, con lo que el pobre animal podría seguir  la corrida…La corrida había sido buena, ocho toros, catorce caballos muertos y un chulo herido…no era posible pedir más”. 

“Además, los viajeros, seguros de ser asaltados y robados, no solían llevar consigo sino lo más preciso y se ponían la peor ropa. –Mire usted –dijo con gesto de desesperanza mostrando su capa raída y remendada…¿No es vergonzoso verse obligado a robar estos andrajos?…Es cierto que solemos secuestrar a los viajeros, pero las familias de hoy tienen el corazón tan duro que ni aún así desatan los cordones de su bolsa. Apenas sacamos para ir comiendo”.