ANDANZAS Y VISIONES ESPAÑOLAS

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Miguel de Unamuno

Editorial: Alianza editorial (El libro de bolsillo)    Año: 1988

Editada por primera vez en 1922, Andanzas y visiones españolas reúne una selección de artículos publicados en periódicos y revistas entre junio de 1911 y marzo de 1922; la obra recoge las experiencias interiores y exteriores de Miguel de Unamuno (1864-1936) con ocasión sobre todo de las excursiones que acostumbraba realizar en compañía de sus amigos, siempre que sus deberes de catedrático se lo permitían.

Miguel de Unamuno llama relatos de excursión a sus crónicas de viaje. Ordenados cronológicamente, estos textos aparecieron en diarios como La Nación, de Argentina y El Imparcial, de Madrid, a medida que su autor emprendía las excursiones y recibía las visiones de que en ellos se habla. Se trata de cuarenta crónicas que dan cuenta de la vital curiosidad que impulso al escritor a aventurarse por caminos perdidos en la geografía de su país, siempre con la consigna de volver de ellos con algo que contar, con una trama que compartir con sus lectores. El escritor sale a respirar el aire limpio de la montana, dejarse perder por senderos que prometen un destino indeterminado, acampar y dejarse acunar por el silencio, ir, caminar, explorar, conocer, para poder escribirlo.

“Pero ¿para qué viajan la mayoría de los que viajan?

¿Hay algo más azarante, más molesto, más prosaico que el turista? El enemigo de quien viaja por pasión, por alegría o por tristeza, para recordar o para olvidar, es el que viaja por vanidad o por moda, es ese horrible e insoportable turista que se fija en el empedrado de las calles, en las mayores o menores comodidades del hotel y en la comida de éste…”

 

“Estábamos ya en las Hurdes, lejos del mundo bullanguero, siguiendo lo que se dice el agua que canta al pie de las montañas peladas, vestidas no más que de brezo, helecho y matorrales bajos; montañas de perfiles suaves, redondeadas, que bajan, al parecer, mansamente a bañar sus pies en el agua; pero montañas recias y ásperas, madrigueras de bestias más que cunas de hombres…”

 “Contáronme que había veces en que al casar un padre a su hija –las bodas las hacen los padres cuando apenas son adolescentes los mozos –le daba de dote la pata de un asno; es decir, una cuarta partición en la propiedad del asno, o sea, el poder disponer de él cada cuatro días alimentándolo entonces…”