EL DISPUTADO VOTO DEL SEÑOR CAYO

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Miguel Delibes

Editorial: Austral     Año: 2020

En El disputado voto del señor Cayo, Miguel Delibes aborda un tema que es una de las grandes tragedias de nuestro tiempo: el abandono del campo. A uno de los muchos pueblos `prácticamente vacíos y en ruinas del norte de castilla llega un grupo de jóvenes militantes de un partido político a hacer propaganda electoral. Los recibe el señor Cayo, uno de los vecinos que quedan en el lugar. Su vida es casi robinsoniana, su hablar reposado, lleno de una ancestral sabiduría que infunde un hondo sentir humano a su persona. El lenguaje crudo y desenfadado de los jóvenes que le visitan, cultos a veces, inconscientes otras, es el contrapunto necesario `para poner en evidencia la distancia que separa dos culturas, dos formas de vivir y de ver el mundo. Una que desaparece sustituida poco a poco por otra urbana, ruidosa y masificada. 

-“Al elector sólo hay que decirle tres cosas, así de fácil: primera que vote. Segunda, que no tenga miedo. Y tercera, que lo haga en conciencia” 

-“Rafa no respondió. En el silencio se hacían más perceptibles los golpes del agua, en lo más profundo de la hoz” 

-“¿Es que sólo queda usted aquí?”, -Como quedar, -dijo el viejo indicando con la escriña la calleja –también queda ése, pero háganse cuenta de que si hablan con ése no hablan conmigo. De modo que elijan” 

-“El viejo escupió en la palma de una mano y la frotó enérgicamente con la otra, cogió la azada y comenzó a cavar pequeños hoyos en las crestas de los cerros. Trabajaba a un ritmo sosegado, pero activo y regular. Víctor le observaba atentamente: -usted nunca tuvo prisa, ¿no es cierto, señor Cayo? –¡To! ¿Y a cuento de qué iba a tener prisa? 

-“Mire, tal día como el dieciocho de julio, al Gabino, que hacía las veces de alcalde, le pegaron cuatro tiros arriba, orilla del camposanto. A la semana, día más día menos, se presentaron los otros y le pegaron cuatro tiros al Severo, que había sido alcalde hasta el año treinta y uno. ¿Quiere usted Más?